¿Conoces la cara que nos ayuda a salvar vidas? Resusci Anne

¿Conoces la cara que nos ayuda a salvar vidas? Resusci Anne

Historias de la Medicina 

¿Conoces la cara que nos ayuda a salvar vidas?

La máscara funeraria de una joven ahogada en el río Sena sirvió para fabricar el primer maniquí de reanimación cardiopulmonar de la historia. El simulador de RCP, conocido como Resusci Anne, ayudaría a salvar millones de vidas.

A finales de la década de 1880, el cuerpo sin vida de una joven parisina apareció flotando en el río Sena. Todo parecía indicar que se trataba de un suicidio. No presentaba signos de violencia y, a pesar de haber muerto ahogada, su rostro mostraba una serena sonrisa. Fue llevada a la morgue de París con la esperanza de que alguien pudiera reconocerla.

Un empleado del depósito de cadáveres, fascinado por la belleza de la muchacha, mandó moldear una máscara mortuoria en cera. Desde ese día, el plácido rostro de la joven misteriosa se convirtió en objeto de adoración.

Antes de la aparición de las modernas técnicas de RCP, los intentos de revivir a las víctimas de un paro cardíaco o respiratorio rara vez tenían éxito. 

Fue un anestesiólogo, el Dr. Peter Safar, quien, preocupado por el manejo de las vías aéreas en pacientes inconscientes, comenzó a desarrollar (con éxito) métodos de primeros auxilios. 

Pero el Dr. Safar fue más allá. Estaba convencido que las maniobras de reanimación solo serían eficaces si se enseñaban y eran aprendidas por miles de personas. Deseaba salvar vidas no solo en los hospitales, también en los hogares, en los trabajos, incluso en las calles. Encargó a Asmund Laerdal, un reconocido fabricante noruego, un maniquí en la que todos pudieran practicar RCP.

El juguetero se mostró especialmente ilusionado con el proyecto. Laerdal pensó que los hombres se mostrarían reacios a practicar RCP en los labios de un maniquí masculino e ideó un simulador a tamaño real con forma de una mujer.

Los primeros modelos estaban fabricados en plástico suave al tacto y su pelo era natural. La cabeza iba unida al torso y la vía aérea superior en una sola pieza. El resto del cuerpo se hinchaba con una bomba de bicicleta. Después de cada clase, se deshinchaba para guardarlo en una caja.

El mecanismo para practicar RCP era muy sencillo, pero eficaz. Un simple aro metálico con un rudimentario resorte (que simulaba las costillas) servía para realizar las compresiones torácicas. Mientras, dos bolsas de plástico (que imitaban los pulmones) se llenaban y vaciaban de aire al practicar el boca a boca.

La primera muñeca diseñadas por Asmund Laerdal, en colaboración con los doctores Peter Safar y Bjorn Lind. Resusci Anne fue presentada en septiembre de 1960, en el Primer Simposio Internacional sobre Reanimación en Stavanger (Noruega). Desde entonces, los estudiantes de primeros auxilios de todo el mundo llevan más de cincuenta años intentando revivir a la joven del Sena.

A día de hoy, más de 500 millones de personas han recibido capacitación en RCP con Resusci Anne y se han logrado salvar 2.5 millones de vidas.

Etiquetas  CECEM, RCP

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